

26/07/2010
La selección española, entrenada por el también jugador de Fútbol Indoor, Luis Milla, puso el broche de oro en su pase a las semifinales del Europeo que se disputa en Francia, aunque ya lo había hecho matemáticamente el pasado miércoles, cuando derrotó a la selección portuguesa por dos goles a uno.
El sábado se enfrentaba a Italia, que se jugaba todas sus aspiraciones ante nuestra selección. Sólo les servía la victoria y no sólo no la consiguieron, sino que perdieron de manera estrepitosa ante España, que no se jugaba nada en el envite, pero a la que le sobra fútbol para derrotar a cualquier selección del mundo. Eso hicieron en el útlimo partido de la fase de grupos. Se impusiero con comodidad por tres goles a cero, dejando fuera del once titular a jugadores importantes como Canales y Pulido.
Además, el partido pasará a la historia por el penalty lanzado por Ezequiel Calvente, jugador del Betis que está demostrando la calidad que atesora. El sevillano forzó el penalty en una jugada personal. Nada más levantarse pidió con efusividad tirar la pena máxima, algo a lo que sus compañeros no pusieron impedimento, porque sabían lo que iba a hacer. Ezequiel comenzó la carrera hacia el balón, orientando el cuerpo para chutar el balón con su pierna derecha. pero de repente, cuando nadie lo esperaba, utilizó su pierna izquierda, la de apoyo, para golpear el balón un segundo antes de hacerlo con la diestra y colocarlo dentro de la portería.
Se trataba de un auténtico golazo que no gustó nada a los italianos, que se fueron detrás de él para recriminarle tal sutileza técnica. Los italianos consideraron esa manera de lanzar un penalty como una falta de respeto hacia ellos, perop tal vez lo que sintieron fue envidia de la calidad técnica desplegada por el jugador español, que demostró ser un crack que sólo necesita oportunidades en el primer equipo del Betis para seguir haciéndose grande.
Este lanzamiento de penalty estaba ya pensado. Sin ir más lejos, había apostado con Canales y Muniain diez euros a que si había que tirar una pena máxima, la convertiría de ese modo. Asi lo hizo el sevillano, que se ganó la simbólica cantidad de veinte euros, pero el respeto de todo el mundo.